Schürrer obedeció a la tribuna y envió al Colombiano al campo. Instantáneamente y como si fuera por arte de magia el partido cambió por completo. Gutiérrez jugaba cómo volante de creación, liderando por completo a un equipo que sin él parecía muerto. El gol no tardó en llegar, tan sólo 15 minutos después, Mariano Pavone marcó el gol que empujaría anímicamente a Lanús.
Teófilo, con ese ímpetu que lo caracteriza, ponía a temblar el área brasileña cada vez que cogía la pelota. Un bello taco que dejó sólo contra el arquero a Diego Valeri destaca en la seguidilla de buenas jugadas realizadas por el nacido en La Chinita.
El tan esperado gol llegó al minuto 35 cuando Gutiérrez pescó una bola muy cerca al arco, que remató a la perfección, enviando el balón al fondo de la red. Teo abrazó a su director técnico y envió una dedicatoria a un amigo recién fallecido. El partido finalizaría 2-1 a favor de los argentinos, lo que obligaba a definir el cupo a cuartos de final desde el punto penal, donde Lanús perdió (5-4), y de esa forma finalizó un gris semestre para Teófilo Gutiérrez.
Su futuro está en duda, pues en Junio deberá volver a Racing, club con el cual tiene un contrato vigente y de allí buscar con la colaboración de su empresario Efraín Pachón un equipo donde su carrera retome el buen camino.
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